Municipio intermedio a una hora de Bogotá: comercio, turismo, fincas y una política hervidero. Suficiente mercado para vivir de esto, y poca competencia creativa de nivel.
Su nombre significa "mujer que se convierte en aroma". Ciudad templada, verde y en crecimiento, y el centro de comercio y servicios de toda una provincia.
Cabeza de 10 municipios y unos 270.000 habitantes en total. Todo lo regional pasa por aquí.
A 1.728 m. Clima primaveral todo el año: por eso la llaman Ciudad Jardín.
Turismo de fin de semana y fincas de bogotanos: mucho más consumo del que dice el censo.
Avicultura (es la capital avícola de Cundinamarca), café, flores y frutales; comercio, turismo y un mercado inmobiliario fuerte por la gente que compra finca o segunda vivienda.
Granjas avícolas (pollo y huevo), café (Hacienda Coloma), más de 450 viveros de ornamentales, restaurantes y cafés de especialidad, hoteles y fincas de recreo, e inmobiliarias que venden vivienda y lotes campestres sin parar.
Todos necesitan foto, video y redes. Y los avicultores, además, necesitan algo que casi nadie les da: tecnología para dejar de perder plata.
La mayoría de las granjas de Fusa se manejan con cuaderno y Excel. Pierden plata en errores, sobrecostos y tiempo. Ahí hay una rama entera por abrir, distinta de lo creativo pero con el mismo público local.
Sin datos de mortalidad, consumo o conversión de alimento, cada error se come la utilidad. Un lote mal llevado se pierde sin que el dueño sepa por qué.
Software de gestión de lotes + sensores IoT económicos ($20–80) que miden temperatura, humedad y amoníaco, con reportes y alertas automáticas al celular.
Casi todas mipymes familiares con baja tecnología. Nadie local se los implementa ni los acompaña. Fusa es la capital avícola del departamento.
No hay que inventar el software: se integra lo que ya existe (plataformas como Avisoft o Avi-Smart) con sensores baratos. Lo que se vende es el acompañamiento: instalar, capacitar y dejar al avicultor viendo sus números en tiempo real.
Menos pérdidas, menos costos y decisiones con datos. Para el dueño es plata que deja de irse; para nosotros, una rama recurrente (implementación + soporte mensual) que nadie más atiende en la región.
Empezamos haciéndoles el contenido; terminamos digitalizándoles la granja. El mismo cliente, dos ramas.
Los mismos servicios de siempre, pero apuntados a lo que abunda en Fusagasugá.
Constructoras, proyectos de vivienda y venta de fincas de recreo. Recorridos en video, drone y renders. Tickets altos por proyecto.
Cafés de especialidad, haciendas cafeteras, hoteles y planes de fin de semana. Contenido para atraer al visitante de Bogotá.
Más de 300 granjas y marcas de pollo y huevo. Marca, catálogo y redes para vender mejor, y la puerta a la rama tecnológica.
Más de 450 viveros y productores de café y frutales. Marca, catálogo visual y venta en redes: un sector sin explotar digitalmente.
Clínicas, odontología y spas que sirven a toda la provincia. Alto margen y contenido mediocre: fácil de superar.
La sede principal de la Universidad de Cundinamarca está aquí: academias, cursos y público joven que consume video.
El alcalde actual no puede reelegirse: la cancha queda abierta y disputadísima. Decenas de aspirantes, y cada uno necesita quién le produzca la campaña.
Sin reelección, la pelea arranca desde cero.
Cientos de candidatos en 2023. Paquetes medianos.
Campañas chicas, ideales de entrada y volumen.
La propaganda arranca 3 meses antes. Se vende desde ya.
El Consejo Municipal de Juventud (jóvenes de 14 a 28 años) también se elige por voto popular, y Fusa es pionera en eso. Son campañas pequeñas, de nativos digitales y futuros candidatos: la puerta de entrada más barata al mundo político.
Nadie en Fusa ofrece producción de campaña con respaldo legal-electoral. Ese es el hueco, y llega justo cuando el pueblo entero se vuelve campaña.
No hay que ganarse Fusa entera. Con una fracción del mercado se llega a números muy buenos. Tres escenarios para dimensionarlo.
Medio tiempo, arrancando.
Con foco y el ciclo en marcha.
Equipo armado, campaña grande.
Con 8 clientes fijos de contenido y un puñado de campañas en 2027, Fusa ya deja cerca de $194 millones en el año pico. A eso se llega tocando puertas.
Dos o tres piezas demo de negocios reales de Fusa: un café de la Plaza Mayor, una finca en venta y una clínica. Que se vean de ciudad grande.
Inmobiliarias y constructoras (mucha vivienda nueva), cafés y hoteles de turismo, viveros. Plan de contenido mensual a fee.
Aliarse con inmobiliarias, viveros, hoteles y organizadores de eventos: ellos traen clientes de forma recurrente.
Ofrecer paquetes a aspirantes a concejo y JAL desde ya, en precampaña. Construir relación antes de que lleguen los de Bogotá.
Campañas en producción entre agosto y octubre. Tope de 4–6 clientes políticos para no quemarse, y priorizar los que pagan y ganan.
En un municipio intermedio el voz a voz pesa el doble y los medios locales sí llegan. La estrategia cambia respecto a Bogotá.
Voz a voz y reputación (un buen trabajo se sabe rápido), radio y medios locales (Tizumba, FNoticias, emisoras), y presencia en los festivales: Festival del Retorno, Festival del Sol y el Turismo, Reinado del Café.
Inmobiliarias y constructoras, viveros, hoteles y fincas de turismo, cafés reconocidos, y la Universidad de Cundinamarca. Cada aliado es una fuente constante de clientes.
Ganar Fusagasugá abre los otros 9 municipios de la provincia: mismo idioma, misma región, el mismo ciclo electoral.
Fusagasugá, Silvania, Arbeláez, Pasca, San Bernardo, Granada, Venecia, Pandi, Tibacuy y Cabrera.
Todo el mercado de la provincia, con Fusa como centro de servicios.
Cada municipio elige alcalde y concejo: el ciclo político se multiplica.
Empezamos siendo el estudio de Fusa. Terminamos siendo el estudio del Sumapaz.